Bastó un control migratorio. El 27 de agosto, Ana Carmen Sosa Cravioto, de 35 años, hizo su registro en el Aeropuerto Internacional de El Plumerillo, en Mendoza, y pasó a la sala de preembarque. Ahí terminó su viaje a Chile. Su pasaporte activó una alerta roja de Interpol, y agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) la detuvieron antes de abordar. La captura se conoció este lunes por reportes de medios argentinos, en particular Infobae.

Sosa Cravioto es hija de Gerardo Sosa Castelán, exdiputado y exrector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). La Fiscalía General de la República (FGR) la reclama desde 2020, cuando obtuvo una orden de aprehensión en su contra por su presunta participación en la estructura financiera atribuida a su padre.

Prisión domiciliaria y trámite de extradición

Tras su arresto fue trasladada a una unidad del Servicio Penitenciario de Mendoza, pero su defensa logró que enfrentara el proceso en prisión domiciliaria. De acuerdo con los reportes, el juez federal Juan Ignacio Pérez Curci, debe resolver la solicitud de extradición hacia México.

Se desconoce con precisión el tiempo que llevaba en territorio argentino. Se estima que llegó en diciembre de 2025.

El expediente detrás de la alerta

La búsqueda internacional deriva de la causa penal 263/2020, abierta por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita por 58.2 millones de pesos. En ese expediente, la FGR obtuvo órdenes de aprehensión contra Ana Carmen y su hermana, Adriana Sosa Cravioto.

Según la Fiscalía, los recursos habrían sido desviados de la UAEH mediante empresas fachada y prestanombres. El conducto principal habría sido Contabilidad del Siglo XXI, sociedad que, de acuerdo con la acusación, carecía de activos y de personal, y que movilizó dinero hacia cuentas de la familia.

Los registros bancarios citados en la causa, consignan:

  • Adriana: 35 transferencias por un millón 192 mil pesos, entre marzo de 2014 y agosto de 2017.
  • Ana Carmen: siete transferencias por 806 mil 769 pesos, entre marzo de 2014 y marzo de 2018.

Ana Carmen también figuraba como socia de constructoras vinculadas con su padre, entre ellas la Inmobiliaria, Constructora y Arrendadora Yolo. Su accionista principal es Damián Sosa Castelán, hermano del exrector y excandidato a la presidencia municipal de Tulancingo.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), por su parte, detectó movimientos inusuales por más de 151 millones de dólares, lo que derivó en el congelamiento de cuentas y en nuevas denuncias ante la FGR.

Un juicio que no llega

Sosa Castelán, quien ha ejercido el control político de la UAEH desde finales de los setenta, sigue a la espera de comparecer ante un Tribunal de Enjuiciamiento por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

En septiembre de 2024, un juez federal decretó el sobreseimiento parcial de la causa por insuficiencia de elementos en una parte de la acusación. Los recursos de su defensa contra el proceso, sin embargo, no prosperaron.

En diciembre de 2025 se sumó la causa 152/2025, en la que, junto con otros tres exfuncionarios universitarios, se le imputa un presunto peculado de 5.9 millones de pesos. Se trata de fondos federales recibidos por la UAEH en 2018 y transferidos irregularmente a Actinver Casa de Bolsa, hallazgo de una auditoría de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la cuenta pública de ese año. La jueza de control Martha Granados del Río cuestionó a la Fiscalía por inconsistencias en la integración de pruebas, entre ellas la reducción del monto imputado sin justificación.

Detenido el 31 de octubre de 2020 en la Ciudad de México, Sosa Castelán transitó de la prisión preventiva a la domiciliaria por motivos de salud y, después, al brazalete electrónico, que le devolvió movilidad parcial. En su última aparición pública, el 3 de octubre de 2025, durante una movilización de la UAEH en Pachuca, dijo llevar el dispositivo "en la historia". Bromeó además con que lo guarda en el "museo" de la institución que controla desde hace más de cuatro décadas.