Una historia sobre los límites entre la realidad y la percepción llegó desde las aulas del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente hasta uno de los escaparates cinematográficos internacionales. Alexis Hernández Peña, egresado de ese plantel y actual creador de contenido audiovisual de la Dirección General de CCH, obtuvo el premio a Mejor Filme Latino/Hispano en el World Film Festival Cannes, en Francia, por su cortometraje Delirio.
El reconocimiento coloca al joven director en el radar internacional con una producción que se adentra en la salud mental desde el thriller psicológico y el drama, pero que también parte de experiencias personales y recuerdos de su infancia.
Una historia sobre aquello que ocurre cuando la realidad se transforma
Delirio tiene como protagonista a Sofía, una mujer que vive con esquizofrenia y cuya percepción del mundo comienza a alterarse después de interrumpir su tratamiento.
A partir de esa premisa, la película construye una narrativa en la que la frontera entre lo real y lo imaginado comienza a desdibujarse.
Más allá del suspenso, Hernández Peña utiliza la historia para plantear preguntas sobre la manera en que se comprenden —y en ocasiones se estigmatizan— los trastornos de salud mental.
La depresión, la ansiedad y la esquizofrenia atraviesan el relato, pero el director evita reducir la historia a un diagnóstico. El eje está en la experiencia de quien vive con una realidad que los demás no siempre pueden comprender.
El cine como una experiencia personal
Parte de la fuerza de Delirio proviene de un terreno cercano para su realizador.
Hernández Peña ha contado que atravesó periodos de ansiedad y depresión, experiencias que influyeron en la construcción emocional de la protagonista y en su intención de generar una conexión entre el personaje y el espectador.
La película también incorpora elementos paranormales inspirados en una experiencia que el director vivió durante su infancia en casa de sus abuelos, en Nayarit.
Así, recuerdos personales y preocupaciones sociales terminaron convergiendo en una historia de ficción que ahora comienza a recorrer festivales internacionales.
El cortometraje puede verse aquí
Una cámara que llegó cuando apenas era un niño
La relación de Alexis Hernández con el audiovisual comenzó mucho antes de su formación profesional.
A los tres años recibió una cámara análoga y empezó a experimentar con ella. Tres años después ya recreaba, junto con sus hermanos, escenas de las películas que veía.
Su primer cortometraje llegó a los 12 años y abordó el bullying. Aquella experiencia terminó por confirmar una decisión: quería dedicar su vida al cine.
Desde entonces, su trabajo ha mantenido una constante: utilizar las historias audiovisuales para abordar problemáticas sociales.
En Solicitud de amistad exploró la violencia de género, mientras que Atrapado en el limbo puso el foco en las adicciones.
“Delirio” cruza fronteras
El reconocimiento obtenido en Francia no es el primero para la producción.
Antes del premio en Cannes, Delirio consiguió el reconocimiento a Mejor Estudiante de Cine en India, además del Premio del Público en Inglaterra y menciones honoríficas en Grecia y Chile.
Actualmente, el cortometraje también participa en el New York Lift-Off Film Festival, en Estados Unidos.
La trayectoria de la cinta muestra así un recorrido que comenzó con una historia concebida desde experiencias personales y que ahora encuentra espectadores y reconocimientos en distintos países.
Para Alexis Hernández Peña, el camino también representa la continuidad de una vocación que nació durante la infancia, cuando una cámara análoga se convirtió en su primera herramienta para mirar el mundo.
Hoy, desde la producción audiovisual y con un reconocimiento internacional bajo el brazo, aquel juego infantil con imágenes se transformó en una forma de contar historias sobre aquello que muchas veces permanece fuera de cuadro.