Cada 12 de marzo, al pie del volcán Popocatépetl, una tradición ancestral reúne a los habitantes de la comunidad poblana de Santiago Xalitzintla para rendir homenaje al coloso que domina el horizonte de la región. La fecha es considerada por los pobladores como el “cumpleaños” de la montaña, a la que llaman con respeto y afecto Don Goyo.

La conmemoración es mucho más que un acto simbólico. Se trata de un ritual profundamente arraigado en la cosmovisión local que refleja la relación espiritual entre la comunidad y uno de los volcanes más emblemáticos de México.

Ofrendas para el guardián de la montaña

Durante la celebración, grupos de pobladores ascienden a zonas cercanas del volcán para depositar ofrendas y realizar ceremonias tradicionales. Flores, alimentos, veladoras e incienso forman parte de los elementos que se colocan como gesto de respeto hacia la montaña.

Las danzas, plegarias y cantos acompañan el ritual, que para muchos habitantes representa una forma de “dialogar” con el volcán y pedirle protección para la comunidad.

Según los pobladores de mayor edad, la tradición no debe interrumpirse. En la memoria colectiva persiste la creencia de que omitir el ritual podría provocar el descontento del volcán y, en consecuencia, un incremento en su actividad. Algunos habitantes recuerdan que en 2023, cuando la celebración no pudo realizarse, el volcán registró episodios eruptivos más intensos. No obstante, la comunidad científica señala que no existe evidencia que vincule estos eventos con la ceremonia.

Un coloso activo y vigilado permanentemente

El Popocatépetl, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “montaña que humea”, es el segundo pico más alto de México, con una altitud cercana a los 5,426 metros sobre el nivel del mar. Su presencia se extiende entre los estados de Puebla, Morelos y el Estado de México.

Desde 1994, el volcán mantiene una actividad constante caracterizada por exhalaciones de vapor, gases volcánicos y emisiones de ceniza, lo que ha llevado a establecer un sistema permanente de monitoreo científico.

El seguimiento lo realiza principalmente el Centro Nacional de Prevención de Desastres, organismo que mantiene una red de estaciones sísmicas, sistemas GPS y cámaras de vigilancia para detectar cualquier cambio en el comportamiento del volcán.

De acuerdo con los reportes más recientes, el semáforo de alerta volcánica se mantiene en Amarillo Fase 2, lo que implica actividad moderada con exhalaciones, emisiones de ceniza y la posibilidad de explosiones menores a moderadas.

En las últimas horas, los sistemas de monitoreo han detectado decenas de exhalaciones acompañadas de vapor de agua y gases volcánicos, además de episodios de tremor, un tipo de vibración interna asociada al movimiento del magma.

Ciencia para entender su interior

El interés científico por el Popocatépetl también ha crecido en los últimos años. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México han desarrollado modelos tridimensionales del volcán mediante análisis sísmicos e inteligencia artificial para comprender mejor su estructura interna y anticipar posibles erupciones.

Estos estudios han revelado que el sistema magmático del volcán es más complejo de lo que se pensaba, con múltiples zonas donde el magma se acumula antes de ascender hacia el cráter.

Tradición que perdura frente al gigante

Mientras la ciencia continúa descifrando los procesos geológicos que ocurren bajo la superficie, para los habitantes de Santiago Xalitzintla el Popocatépetl sigue siendo mucho más que un fenómeno natural.

Para ellos, Don Goyo es un vecino poderoso al que se le habla, se le honra y se le pide protección cada año. Y así, entre la vigilancia científica y la devoción popular, el volcán más famoso de México continúa siendo protagonista tanto de estudios académicos como de tradiciones que han sobrevivido durante generaciones.