La carrera de Guillermo del Toro sumó un nuevo capítulo en Hollywood. El cineasta mexicano fue distinguido con un doctorado honoris causa en Bellas Artes por el American Film Institute (AFI), durante una ceremonia celebrada en el histórico Teatro Chino de Hollywood.
El reconocimiento adquiere una dimensión particular: Del Toro se convirtió en el primer mexicano en recibir esta distinción, con la que el instituto estadounidense reconoce su trayectoria y su contribución al cine y a las artes.
La encargada de entregarle el grado honorífico fue la actriz Octavia Spencer, ganadora del Oscar y amiga del director, con quien compartió créditos en La forma del agua, cinta que en 2018 llevó a Del Toro a conquistar los premios Oscar a Mejor Director y Mejor Película.
Durante la ceremonia, Spencer destacó la capacidad del realizador tapatío para convertir su particular universo creativo en una obra reconocida internacionalmente.
El cineasta recibió la distinción entre aplausos y, fiel a su estilo, respondió con una mezcla de solemnidad y humor. Para Del Toro, el valor del reconocimiento radica también en la institución que lo concede, a la que considera una de las organizaciones fundamentales para la historia del cine en Estados Unidos.
“Es un honor muy alto para mí porque viene de una institución que respeto”, expresó el director.
Del Toro también subrayó el carácter internacional del AFI y su apertura hacia distintas cinematografías, al destacar que la institución reconoce a creadores sin importar su nacionalidad.
La distinción coloca su nombre junto al de otras figuras latinoamericanas que han recibido reconocimientos de la institución, entre ellas la puertorriqueña Rita Moreno y el actor estadunidense de origen mexicano Edward James Olmos.
Una trayectoria que continúa acumulando homenajes
El doctorado honoris causa llega en un momento particularmente prolífico para el director de El laberinto del fauno.
En los últimos meses, Del Toro también fue distinguido en Londres por el British Film Institute, otro de los organismos de mayor relevancia dentro de la industria cinematográfica internacional.
Ante la sucesión de homenajes, el cineasta respondió con el sentido del humor que suele acompañar sus apariciones públicas: “Que ya estoy viejo”.
Pero los reconocimientos llegan mientras Del Toro mantiene una agenda lejos de la pausa.
El director continúa involucrado en nuevos proyectos cinematográficos y de animación. Entre ellos se encuentra El gigante enterrado, adaptación en stop motion de la novela homónima del escritor británico y Premio Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro.
La película se suma a una filmografía en la que Del Toro ha convertido monstruos, criaturas fantásticas y mundos imaginarios en vehículos para explorar asuntos como la violencia, la memoria, la pérdida y la condición humana.
Años después de conquistar Hollywood con La forma del agua, el cineasta mexicano continúa ampliando el territorio de su obra. Esta vez, el reconocimiento no llega por una película en particular, sino por una trayectoria que ya forma parte del mapa internacional de las artes cinematográficas.
Y en Hollywood, donde durante décadas se han definido buena parte de los cánones de la industria, el AFI acaba de colocar un nuevo sello institucional sobre esa trayectoria: Guillermo del Toro es el primer mexicano en recibir su doctorado honoris causa en Bellas Artes.