Los conciertos de Bad Bunny en la Ciudad de México no solo marcarán uno de los eventos musicales más esperados del año, también se convertirán en un fuerte motor económico para la capital. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco CDMX), las ocho presentaciones del artista puertorriqueño en el Estadio GNP generarán una derrama económica estimada en 3 mil 228 millones de pesos, equivalentes a 177 millones de dólares, a partir del 10 de diciembre.
Según el organismo empresarial, el 70% de esta derrama provendrá de la venta de boletos, mientras que 17% corresponderá al consumo de alimentos y bebidas, y 12.9% al incremento en la ocupación hotelera. En este último rubro, se prevé que los hoteles cercanos al estadio alcancen hasta 90% de ocupación durante las fechas de los conciertos.
El ganador del Latin Grammy 2025 por su álbum Debí tirar más fotos se presentará los días 10, 11, 12, 15, 16, 19, 20 y 21 de diciembre, convirtiendo su gira en uno de los espectáculos más relevantes del año en México, de acuerdo con milenio.com.
La Canaco calcula que los conciertos reunirán a cerca de 520 mil asistentes, provenientes de 77 países, lo que detonará múltiples cadenas de valor. Entre los sectores beneficiados destacan alimentos y bebidas, transporte, hospedaje, comercio minorista, servicios turísticos y tiendas de conveniencia.
“Los giros con mayores beneficios serán restaurantes, cafés, bares, establecimientos de comida rápida, taxis, aplicaciones de movilidad, transporte público, servicios turísticos, tiendas de conveniencia y tiendas de souvenirs”, señaló el organismo.
Asimismo, la Cámara llamó a los asistentes a consumir en comercios formales, al advertir que la compra de productos pirata afecta la economía local y la seguridad del consumidor.
La promotora Ocesa calificó la gira como un “fenómeno global”, destacando que 45% del público proviene de otros estados, reforzando el impacto turístico del evento y la posición de la CDMX como destino clave para espectáculos internacionales.
El perfil de la audiencia también refleja la enorme conexión del artista con las nuevas generaciones: seis de cada diez asistentes tienen entre 18 y 34 años, un segmento con fuerte presencia en consumo cultural y entretenimiento.