Por un momento, el marcador pasó a segundo plano. La NFL volvió a confirmar que la Navidad es un territorio que sabe explotar como nadie: con espectáculo, narrativa y una puesta en escena digna del Super Bowl. Durante el segundo partido de la ventana navideña, el duelo entre Minnesota Vikings y Detroit Lions se transformó en un escenario multicultural con el Snoop’s Holiday Halftime Party, un show que apostó por la diversidad musical y el exceso festivo como sello.

La encargada de abrir el telón fue Martha Stewart, quien presentó el número como si se tratara de un cuento navideño leído junto a la chimenea. La transición fue tan peculiar como deliberada: de los dóberman de la presentadora al rapero más icónico de la Costa Oeste. Snoop Dogg apareció vestido de rojo, arrancando con The Next Episode, acompañado por bailarines que portaban bastones de dulce, una postal que sintetizó el tono del espectáculo: irreverente, colorido y consciente de su propio contraste.

El repertorio navegó sin complejos entre géneros y épocas. Hubo un inesperado salto a My Favorite Things de The Sound of Music, interpretado por un coro vestido de blanco, seguido por una escena digna de El Cascanueces con bailarinas de ballet, antes de regresar al ADN del hip hop con Nuthin’ but a “G” Thang. La narrativa del show no buscó coherencia clásica, sino impacto y sorpresa.

Uno de los momentos más comentados llegó con la presentación de HUNTR/X, representantes del K-Pop, quienes interpretaron Twelve Days of Christmas, confirmando el interés de la NFL por dialogar con audiencias globales. Snoop retomó el control con Drop It Like It’s Hot y Who Am I (What’s My Name)?, antes de dar paso a la cantante country Lainey Wilson, quien apareció en un trineo para cantar Santa Claus Is Coming to Town.

El cierre apostó por la emotividad y el contraste final. Los invitados “sorpresa” resultaron ser Andrea Bocelli y su hijo Matteo, quienes interpretaron White Christmas, reuniendo a todos los artistas en el escenario para un final coral que selló el mensaje: la NFL no solo vende futbol americano, vende espectáculo global.

Tras el antecedente de Beyoncé en 2024, la liga volvió a subir la apuesta. Navidad, música, deporte y cultura pop se mezclaron en un producto diseñado para no perder atención ni siquiera en el medio tiempo. En la NFL, incluso la pausa se juega en grande.