Inspirados en la visión poética y terapéutica de Alejandro Jodorowsky

El Año Nuevo no es solo un cambio de calendario, sino un umbral simbólico que invita a la transformación interior. Desde la perspectiva de la psicomagia —corriente creada por Alejandro Jodorowsky que propone actos simbólicos para dialogar con el inconsciente—, el inicio de 2026 se presenta como una oportunidad para cerrar ciclos, sanar memorias emocionales y sembrar nuevas intenciones a través de rituales cargados de significado.

A continuación, una selección de rituales psicomágicos ideales para comenzar el año con claridad, propósito y energía renovada.

Enterrar el pasado para dar paso a lo nuevo

Uno de los rituales más poderosos para iniciar el año consiste en escribir, en una hoja blanca, todo aquello que se desea dejar atrás: miedos, culpas, relaciones agotadas o hábitos repetitivos. Tras leer el texto en voz alta una sola vez, se dobla el papel y se entierra en una maceta o directamente en la tierra, colocando encima una semilla o una planta.

El acto simboliza que lo vivido no se niega, sino que se transforma en aprendizaje fértil. El mensaje al inconsciente es claro: lo que termina puede convertirse en vida.

El espejo dorado: reconciliación con la identidad

Este ritual busca sanar la autoimagen y fortalecer la autoestima. Frente a un espejo, se traza un círculo dorado alrededor del reflejo —con lápiz labial, marcador o cinta— y se mantiene la mirada fija durante un minuto. Después, se pronuncia en voz alta una afirmación de reconocimiento y aceptación personal, sellando el acto con una sonrisa o un beso al espejo.

La intención es enviar al inconsciente una señal de validación: el permiso interno para brillar y ocupar el propio lugar en el mundo.

Dinero consciente: activar la abundancia

Para trabajar la relación con el dinero, se recomienda colocar un billete nuevo dentro de un sobre rojo, acompañado de una frase escrita que represente abundancia y fluidez económica. El sobre se guarda en la cartera durante todo enero, sin utilizar el dinero.

Al finalizar el mes, el billete debe regalarse o donarse de forma consciente. El simbolismo apunta a liberar el miedo a la carencia y comprender el dinero como energía en movimiento.

Vestirse del futuro deseado

Otro acto psicomágico propone elegir una prenda nueva o especial que represente aquello que se desea encarnar en 2026: valentía, amor, salud o éxito. Antes de usarla, se le susurra la intención que simboliza.

Vestirse con esa prenda durante los primeros días del año funciona como un anclaje simbólico: el cuerpo comunica al inconsciente que el cambio ya está en marcha.

Brindis con los ancestros: sanar el linaje

Este ritual invita a honrar la historia familiar. Consiste en levantar una copa de agua o vino y dedicar unas palabras de agradecimiento a los ancestros, reconociendo la herencia recibida y devolviendo simbólicamente los dolores que no corresponden.

Tras beber un sorbo, se derraman unas gotas en la tierra o en una planta, reforzando la idea de reconciliación con el linaje y liberación de cargas heredadas.

El acto imposible: romper límites internos

La psicomagia propone realizar una acción simbólica que represente un desafío personal: cantar si se teme hablar, pedir un abrazo si cuesta recibir afecto o vestir colores llamativos si se tiende a la invisibilidad.

Este “acto imposible” tiene como objetivo desactivar el miedo y enviar un mensaje contundente al inconsciente: la vida ya no está gobernada por viejas limitaciones.

Un año para crear, no para esperar

Más que creer en los rituales, la psicomagia invita a practicarlos. El acto simbólico, cuando es claro y honesto, impacta directamente en el inconsciente y abre nuevas posibilidades internas.

Así, el 2026 no se presenta como un año para ser aguardado pasivamente, sino como un territorio para ser creado desde la intención, la poesía y la acción consciente.