No hay fecha que no se cumpla, el Hijo del Santo había anunciado meses atrás que se iba a despedir del cuadrilátero y lo cumplió no sin antes pasar la estafeta a su hijo Santo Jr., que en un principio lucharía como el nieto del Santo, nombre que ya estaba registrado como marca.
El Palacio de los Deportes, fue finalmente el escenario seleccionado para el adios, el coloso de cobre lucía completamente abarrotado y a la expectativa de lo que sucedería esa noche, aunque el resultado sinceramente era lo de menos.
Las despedidas siempre son tristes y en esta ocasión el Hijo del Santo tocó las fibras más sensibles en el mundo de la lucha libre, la leyenda plateada se acompañó de LA Park y Último Dragón para medirse a Dr. Wagner Jr., Texano Jr. y Hijo de Fishman.
Con la famosa llave -a caballo-, el Hijo de Santo rindió al Hijo de Fishman para definir la victoria, su última como profesional.

El ídolo dedico algunas palabras a la afición y confirmó que era su último combate, siendo parte ya de la historia de la lucha libre mexicana.
"Gracias a todos los papás que me fueron a ver cuándo eran niños y que hoy son abuelos y traen a sus nietos a verme, me da mucha emoción. "Así como mi papá me dejó en manos de ustedes, hoy les dejo a este joven (Santo Jr.) y ojalá salga adelante", mencionó el Hijo del Santo a los asistentes.
La noche también marcó un momento importante, ya que Santo Jr. ganó su primer gran trofeo al quedarse con la cabellera de Ángel Blanco Jr.
En varias entrevistas el Hijo del Santo comentó que el no descubriría su rostro como en su momento lo hizo su padre en el noticiario 24 horas encabezado por Jacobo Zabludovsky.
Termina una etapa de la lucha libre, empieza la leyenda del Hijo del Santo.