Un grupo de transportistas locales elevó la presión sobre la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al manifestarse este martes 7 de abril en el acceso principal de la Central Termoeléctrica de Ciclo Combinado, ubicada sobre la carretera Tula–Refinería, en las inmediaciones de la empresa Tapia, sin que hasta el momento se reporten bloqueos totales o incidentes mayores.
La movilización, integrada por más de 60 operadores provenientes de Atitalaquia, responde a la falta de oportunidades laborales en la zona, en un contexto donde, según los inconformes, se ha frenado la asignación de contratos vinculados a proyectos energéticos. Los transportistas sostienen que desde hace al menos un mes no han sido considerados para trabajos, luego de que no se concretara un acuerdo que, aseguran, contemplaba la participación de la empresa Mota-Engil en coordinación con la planta termoeléctrica.
El reclamo se da además en medio de señalamientos por falta de interlocución. De acuerdo con los manifestantes, han intentado establecer canales de diálogo desde hace tres semanas ante la expectativa de nuevos desarrollos en la región, sin obtener respuesta formal por parte de las compañías involucradas.
A este escenario se suma un elemento de tensión. Los transportistas denunciaron que recientemente acudieron al sitio dos personas que se identificaron como representantes empresariales, presuntamente provenientes de Veracruz, pero cuya falta de acreditación generó desconfianza entre el gremio, lo que derivó en la negativa a proporcionar documentación. Posteriormente, aseguran, algunos de sus integrantes fueron interceptados por individuos armados que los habrían amedrentado, situación que incrementó la incertidumbre en torno a la operación de futuros contratos.
Pese a ello, la protesta se mantiene en carácter pacífico, con presencia de unidades en la zona, en espera de que autoridades o empresas involucradas abran una mesa de diálogo que permita destrabar el conflicto laboral.