Después de casi dos décadas de haber sido sustraída durante un saqueo, la escultura colonial de Santa Rosa de Lima, una pieza del siglo XVII, regresó a la capilla de la comunidad de Santa Mónica, en Epazoyucan, Hidalgo.
La imagen fue recuperada en Estados Unidos, repatriada a México y trasladada nuevamente al recinto religioso del que fue extraída el 30 de diciembre de 2007.

Tras su regreso al país, la pieza ingresó al Museo del Templo Mayor y posteriormente fue enviada a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, donde especialistas realizaron labores de diagnóstico y restauración iniciadas en marzo de 2025.
Los trabajos permitieron atender daños como grietas en la madera, fracturas en la base y desprendimientos de pintura, ocasionados por el paso del tiempo y los traslados que sufrió durante su ausencia, logrando estabilizar su estructura y recuperar parte de su apariencia original.