José Armando Muñoz Cruz había pasado más de dos décadas dentro del Ejército mexicano y había participado en operaciones de rescate y auxilio a la población. Retirado con el grado de mayor y dedicado posteriormente a la ingeniería y consultoría, llegó a Aguililla, Michoacán, para colaborar en una obra de infraestructura militar.

Veintiséis días después, murió de un disparo en el pecho al intentar contener a un elemento armado que, de acuerdo con los testimonios recabados por su familia, se encontraba bajo los efectos de drogas y había comenzado a disparar en las inmediaciones del campamento donde dormían más de un centenar de trabajadores.

Hoy, su hermana Malina Xochitl Muñoz Cruz sostiene una batalla distinta: busca que la actuación de José Armando sea reconocida por las autoridades y que su familia tenga acceso a la justicia y a una reparación integral.

Una vida dedicada al rescate

José Armando Muñoz Cruz nació en diciembre de 1973, en Pachuca, Hidalgo. Su vocación de servicio lo llevó a incorporarse a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), institución en la que desarrolló prácticamente toda su trayectoria profesional.

Como ingeniero constructor, alcanzó el grado de mayor y llegó a encabezar equipos de rescate urbano. En distintas emergencias participó en el Plan DN-III-E, diseñado para auxiliar a la población ante inundaciones, huracanes, terremotos y otros fenómenos naturales.

Después de retirarse del Ejército, continuó vinculado al ámbito de la construcción como consultor. Fue precisamente un conocido quien lo invitó a participar como personal externo en una obra militar ubicada en El Capire, Aguililla.

José Armando llegó al lugar el 10 de diciembre de 2025.

No volvería a Hidalgo.

El día que todo cambió

Según la reconstrucción que ha hecho su familia a partir de testimonios y documentos, un elemento encargado de la vigilancia de la obra habría comenzado a comportarse de manera violenta mientras se encontraba armado.

El hombre salió del dormitorio común donde permanecían los trabajadores y manifestó su intención de desertar. Sus compañeros intentaron hacerlo regresar, pero la situación escaló cuando presuntamente intentó apoderarse por la fuerza de una camioneta en la que viajaban varias personas.

En ese momento habría realizado los primeros disparos con su arma de cargo, dejando herido de gravedad a uno de sus compañeros.

La situación adquirió una dimensión todavía más grave cuando el elemento armado regresó hacia la zona donde descansaban más de 100 trabajadores.

Fue entonces cuando José Armando intervino.

Su experiencia militar le permitió dimensionar el riesgo que representaba un hombre armado dentro de un espacio cerrado y con decenas de personas alrededor. De acuerdo con la versión que ha reconstruido su familia, intentó persuadirlo y consiguió, por momentos, que bajara el arma.

Pero la tensión no terminó ahí.

El agresor habría vuelto a levantar el arma y disparó contra el exmayor hidalguense. La bala impactó en su pecho y le provocó la muerte.

Posteriormente, otro hombre murió durante el episodio.

El presunto responsable huyó hacia una zona de maleza cercana a la obra y fue detenido al día siguiente.

Un expediente que pasó de una fiscalía a otra

La muerte de José Armando abrió posteriormente una disputa sobre qué autoridad debía investigar el caso.

La Fiscalía General del Estado de Michoacán se declaró incompetente al considerar que se trataba de un asunto relacionado con elementos militares. El expediente fue entonces remitido a la Fiscalía General de la República (FGR).

En marzo de 2026, la investigación también fue canalizada hacia la justicia militar.

Para la familia, ese recorrido institucional ha significado también dificultades para conocer con claridad el avance de las investigaciones y participar formalmente en ellas.

La batalla de su hermana

Malina Xochitl Muñoz Cruz ha cuestionado además que se le haya negado el reconocimiento como víctima indirecta bajo el argumento de que no dependía económicamente de su hermano.

La familia busca que la muerte de José Armando sea reconocida en el contexto de la intervención que realizó para evitar que el ataque alcanzara a los trabajadores que se encontraban en el campamento.

Su hermana, quien se desempeña como asesora legislativa, también pretende impulsar una reforma que permita reconocer a familiares de víctimas bajo circunstancias similares, incluso cuando no exista una relación de dependencia económica.

Además, busca incorporarse formalmente a las investigaciones y al procedimiento interno que se sigue por los hechos ocurridos en Aguililla.

Para la familia, el caso no termina con la detención del presunto responsable. La exigencia ahora es determinar qué ocurrió exactamente aquella noche, qué responsabilidades existen y por qué la actuación de un militar retirado que, según su versión, intervino para contener una situación potencialmente mortal no ha recibido hasta ahora el reconocimiento que consideran correspondiente.

José Armando Muñoz Cruz llegó a Michoacán para trabajar en una obra. Murió, sostiene su familia, haciendo aquello que había marcado su trayectoria durante décadas: intervenir cuando la vida de otros estaba en riesgo.