Lo que inició como un incidente vial sin consecuencias aparentes terminó por convertirse en un episodio de violencia letal en la capital hidalguense. Un choque leve entre dos vehículos, registrado sobre el bulevar Santa Catarina, derivó en una confrontación que culminó con la muerte de uno de los conductores, apuñalado a plena luz del día, mientras el agresor logró huir.

De acuerdo con información recabada por autoridades y testigos, el percance ocurrió entre un automóvil Audi blanco y un Nissan March con franja café, este último con placas del Estado de México. El impacto fue mínimo: raspones y abolladuras que no comprometieron la integridad física de los ocupantes ni la circulación vial.

Sin embargo, tras descender de sus unidades, los conductores sostuvieron una discusión verbal que escaló rápidamente. A la altura del fraccionamiento Real de Madeiras, el conductor del Nissan March sacó de entre sus pertenencias un arma punzocortante y atacó en repetidas ocasiones al otro automovilista, un hombre de 33 años, ante la mirada de varios transeúntes.

Luego de la agresión, el presunto responsable regresó a su vehículo y se dio a la fuga a gran velocidad, presuntamente en dirección a la carretera Pachuca–Actopan, sin que hasta el momento se tenga conocimiento de su paradero.

La víctima quedó tendida en el lugar con una herida profunda en el abdomen y una hemorragia severa. Paramédicos que acudieron tras el llamado de emergencia lo trasladaron de urgencia a un hospital de la Cruz Roja; no obstante, pese a los esfuerzos médicos, perdió la vida minutos después de su ingreso.

El hecho fue reportado la tarde del sábado 7 de febrero, lo que movilizó a elementos de la Policía Municipal de Pachuca y agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo, quienes iniciaron las diligencias correspondientes y desplegaron un operativo de búsqueda para dar con el agresor, sin resultados positivos hasta el cierre de esta edición.

El caso vuelve a poner sobre la mesa la creciente violencia asociada a conflictos cotidianos y la facilidad con la que disputas menores escalan hasta consecuencias irreversibles, en un contexto urbano donde los episodios de intolerancia al volante se han vuelto cada vez más frecuentes y letales.