El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) detectó más de 140 sitios arqueológicos en la ruta de construcción del tren México-Querétaro.

De estos hallazgos, el 81 por ciento se localiza en territorio hidalguense, lo que destaca la riqueza histórica de la entidad.

Durante los trabajos realizados a lo largo de 226 kilómetros de la obra ferroviaria, especialistas han recuperado materiales cerámicos, líticos y óseos.

Para su análisis, se habilitaron tres laboratorios en Hidalgo, ubicados en El Venado, Ignacio Zaragoza y Tula, además de uno en San Juan del Río, Querétaro.

Hasta el momento, se han registrado y examinado 3 mil 800 bolsas con fragmentos de piezas como platos, cajetes, molcajetes, tecomates, ollas, urnas, malacates y figurillas.

Los materiales corresponden a distintos periodos históricos, desde el Preclásico Tardío (400-100 a. C.) hasta el Posclásico Tardío (1200-1521 d. C.).

Los vestigios están relacionados con las culturas teotihuacana, tolteca y mexica, que tuvieron presencia en la región, así como con otras procedentes del occidente, el Bajío, la Costa del Golfo y la Huasteca.

Estos descubrimientos aportan información relevante sobre la ocupación y el intercambio cultural en el territorio.