Hidalgo se ubicó entre las entidades con mayor incidencia de mordeduras de serpiente en el país al acumular 70 casos durante las primeras 20 semanas de 2026, cifra que representa un incremento de 159.3 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud correspondiente a la Semana Epidemiológica 21, la entidad ocupa el quinto lugar nacional en accidentes ofídicos, sólo por debajo de Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Puebla.
El aumento ocurre en vísperas de la temporada de lluvias, periodo en el que especialistas advierten una mayor probabilidad de encuentros entre personas y serpientes debido a que estos reptiles suelen abandonar madrigueras, grietas y otros refugios naturales cuando son inundados por las precipitaciones.
Las lluvias favorecen el desplazamiento de las serpientes hacia parcelas agrícolas, caminos rurales, patios y áreas habitadas, lo que incrementa el riesgo de incidentes, particularmente en comunidades cercanas a zonas naturales.
Del total de casos reportados en Hidalgo, ocho fueron ocasionados por serpientes de cascabel y 62 por otras especies. Hasta el momento no se han registrado mordeduras de serpiente coral. Asimismo, los datos muestran que los hombres concentran la mayoría de los accidentes, con 55 casos, mientras que las mujeres suman 15.
La entidad cuenta con una amplia diversidad de reptiles. Investigaciones encabezadas por el doctor Aurelio Ramírez-Bautista, investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), han documentado la presencia de al menos 79 especies de serpientes en territorio hidalguense.
Entre ellas se encuentran serpientes de cascabel del género Crotalus, coralillos del género Micrurus, así como chirrioneras, culebras ratoneras, bejuquillas y numerosas especies no venenosas que desempeñan un papel relevante en el equilibrio ecológico al contribuir al control de roedores y otras plagas.
Estudios realizados por especialistas de la UAEH también han identificado al menos nueve especies de cascabel distribuidas en distintas regiones del estado, consideradas de importancia médica por la toxicidad de su veneno.
No obstante, los investigadores señalan que la mayoría de las serpientes presentes en Hidalgo no representa un riesgo grave para las personas y, por lo general, evita el contacto con los seres humanos.
Las autoridades de salud recomiendan a la población extremar precauciones durante la temporada de lluvias, especialmente en actividades agrícolas, senderismo o trabajos en zonas con vegetación densa, donde la presencia de estos reptiles puede ser más frecuente.