Festivo, colorido, emotivo y con  una producción impresionante, así resultó el concierto denominado La Serenata más grande del mundo que Alejandro Fernández e invitados ofrecieron la noche de este jueves en la Minerva de Guadalajara, Jalisco.

Lo que menos le preocupaba al Potrillo era el número de personas que se pudieran congregar ya que el en años anteriores había tenido 200 mil personas en ese mismo lugar y así fue, se reunieron según datos de protección civil más de 270 mil aficionados a la música mexicana.

Pero más allá de las cifras resultó un concierto sumamente emotivo, Alejandro Fernández apareció enfundado en un traje de charro negro al son de “No se me rajar”, canción con la que su papá abrió cuando se presentó en la Plaza de toros México.

El primer invitado a esta fiesta fue Alfredo Olivas, quien interpretó a dueto con el menor de los Fernández, “Cobijas ajenas” logrando uno de los momentos más ovacionados del evento.

Posteriormente tocó el turno a Julión Álvarez quien apenas el martes había confirmado su participación, la canción que escogieron para hacer dueto fue “Nube viajera” de Jorge Massias, con la que convirtieron a la Glorieta de La Minerva en un monumental coro.

Sus hijos Camila y Alex también se hicieron presentes, con ella el tema fue “Hoy tengo ganas de ti”. Y con Alex, “Amor de los dos” que en su momento interpretaron por primera vez Vicente y Alejandro en el icónico Teatro Blanquita de la CDMX.

La parte más ovacionada del espectáculo fue la que Alejandro le dedicó a México y que enchinó la piel de más de uno cuando interpretó “México lindo y querido” de Chucho Monge y sin lugar a dudas “Cielito Lindo” de Quirino Mendoza.

Tener un coro de más de 270 mil personas no cualquiera, lo cual generó que Alejandro pidiera un aplauso para “Los mejores anfitriones del mundo”.

La agenda del Potrillo está llena, viajará a Estados Unidos con su tour De Rey a Rey y su próximo reto será el Festival Arre, donde tendrá una participación.