Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia realizaron un importante hallazgo arqueológico en el municipio de Tula de Allende, donde localizaron los restos de una estructura de élite y dos lápidas toltecas grabadas durante los trabajos de salvamento que acompañan la construcción de una planta de tratamiento de aguas.

El descubrimiento corresponde a la llamada Estructura II, un edificio que habría medido aproximadamente 40 por 80 metros y que, de acuerdo con los investigadores, fue ocupado durante el siglo XII, cuando la antigua ciudad de Zona Arqueológica de Tula atravesaba una etapa posterior a su máximo esplendor.

Entre los hallazgos destacan dos lápidas que, según los especialistas, fueron desprendidas de la Pirámide B o Templo de Tlahuizcalpantecuhtli. Una de ellas representa al dios Tlahuizcalpantecuhtli, una advocación de Quetzalcóatl, mientras que la otra muestra la figura de un felino, ambos elementos característicos de la iconografía tolteca.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este tipo de descubrimientos fortalecen el conocimiento sobre las civilizaciones que dieron origen al país y subrayó la importancia del salvamento arqueológico para proteger el patrimonio histórico.

El arqueólogo Luis Gamboa Cabezas explicó que el contexto del hallazgo sugiere un proceso de autolegitimación por parte de grupos asentados en la periferia de la antigua ciudad, quienes habrían reutilizado símbolos de poder tolteca para identificarse como herederos de esa tradición.

Además, la lápida con la representación del felino permitió resolver una incógnita arqueológica de varias décadas, ya que confirma que la procesión de figuras animales decoraba por completo la Pirámide B, complementando las investigaciones realizadas a mediados del siglo XX por Jorge R. Acosta.